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¿Puede el mantenimiento de un campo de césped artificial reducir lesiones y alargar su vida útil? Los resultados de un estudio real

Campo césped artificial

El crecimiento del césped artificial como superficie deportiva ha transformado la gestión de instalaciones en municipios y clubes. Su resistencia, versatilidad y estabilidad lo convierten en una alternativa estratégica al césped natural, especialmente en zonas de alta demanda. Sin embargo, que un campo mantenga sus prestaciones no es una cuestión únicamente de diseño o calidad del material: el mantenimiento es el factor determinante para conservar la seguridad, el rendimiento y la vida útil del pavimento.

Con esta premisa, en el Sports Testing Lab del IBV, hemos desarrollado un estudio técnico en colaboración con la Diputación de Barcelona, con el objetivo de cuantificar de forma objetiva el efecto real del mantenimiento en campos de césped artificial de uso intensivo.

El proyecto se desarrolló en seis campos de fútbol de distintos municipios de la provincia de Barcelona. Estas instalaciones reflejan una casuística diversa en cuanto a antigüedad, intensidad de uso y estado de conservación, lo que permitió obtener una visión representativa de la situación real del territorio.

El estudio siguió un protocolo en tres fases:

  1. Diagnóstico inicial mediante ensayos normativos y métodos propios del IBV.
  2. Ejecución de las intervenciones de mantenimiento, incluyendo descompactación, cepillado, rellenos y, en un caso, reparación de juntas.
  3. Evaluación posterior repitiendo los ensayos para medir objetivamente los cambios.

Los parámetros analizados abarcaron dos bloques clave:

  • Funcionales, como absorción de impactos, deformación vertical, resistencia rotacional, drenaje y comportamiento del balón.
  • Constructivos, como longitud y verticalidad de la fibra o espesor del relleno.

Todas las mediciones se realizaron siguiendo normativa UNE y protocolos científicos contrastados, combinando ensayos in situ y análisis de laboratorio.

Los hallazgos fueron concluyentes: el mantenimiento mejora de forma significativa las propiedades funcionales y constructivas de los campos, especialmente en términos de seguridad para los jugadores. A continuación, presentamos algunos de los resultados del estudio realizado:

a.- Tras las intervenciones, parámetros como la absorción de impactos y la deformación vertical mostraron mejoras claras. Estas propiedades, esenciales para amortiguar el contacto del jugador con el suelo, se estabilizaron en todos los campos, incluso en los más antiguos. No obstante, aquellos con mayor desgaste no alcanzaron completamente los rangos normativos, indicando que el mantenimiento mejora la seguridad, pero no puede compensar totalmente la degradación avanzada de un pavimento envejecido.

b.- La rodadura y el rebote del balón también respondieron positivamente al mantenimiento. La descompactación redujo la resistencia al desplazamiento del balón, mejorando la jugabilidad. El rebote se mantuvo dentro de los valores normativos y ganó uniformidad.

c.- La permeabilidad aumentó de forma consistente en todos los campos, favoreciendo el drenaje del agua.


d.- La regularidad superficial mejoró tras corregir defectos como juntas abiertas.


e.- La verticalidad de las fibras y el espesor del relleno aumentaron tras los cepillados, prolongando la vida útil del pavimento.

Y más allá de la seguridad y el rendimiento, el estudio abordó también la rentabilidad del mantenimiento. La comparación entre distintos escenarios demostró que:

  • No mantener el campo implica sustituirlo en solo 5 años, con un coste anual estimado de hasta 43.000 €.
  • Un mantenimiento periódico duplica la vida útil y reduce el coste anual a 21.500 €.
  • Un mantenimiento reforzado puede prolongar la vida útil hasta 15 años, reduciendo el coste medio a 14.333 €.

El mantenimiento, por tanto, no es solo una acción técnica recomendable, sino una inversión estratégica que reduce el gasto público y favorece la sostenibilidad de las instalaciones deportivas.

En conclusión, el estudio desarrollado por el Sports Testing Lab del IBV demuestra que el mantenimiento adecuado de los campos de césped artificial no solo mejora su rendimiento, sino que es la herramienta más eficaz para prolongar su vida útil, reducir lesiones y optimizar los recursos públicos.

Este trabajo refuerza la importancia de establecer planes de mantenimiento regulados y evaluaciones periódicas basadas en ensayos estandarizados. La ciencia del mantenimiento permite a administraciones, clubes y gestores deportivos tomar decisiones objetivas y orientadas a la seguridad, la eficiencia y la sostenibilidad a largo plazo.

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